La pasta más sencilla, hecha a
base de harina de trigos duros y agua, contiene aproximadamente entre un 75 a
77% de hidratos de carbono, un 12% de proteínas, un 1% de grasa y alrededor de
un 10% de agua y minerales.
Esto significa que 100 gramos de
pasta, que es normalmente la cantidad que se calcula por persona, aportan unas
365 kilocalorías.

La proteína más importante de la
pasta es el gluten que le confiere su característica elasticidad. La pasta se
puede considerar como una fuente adecuada de proteína, aunque ésta sea
deficiente en un aminoácido esencial, la lisina. Su calidad proteica mejora
considerablemente cuando la pasta se cocina acompañada de otros alimentos como
huevo, leche y queso.
En lo que respecta a su contenido
mineral y vitamínico, éste es escaso, apenas un poco de magnesio, calcio y
fósforo y pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y ácido fólico, y
depende del tipo de harina empleada.
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